Wednesday, May 24, 2006

En la habitación número cinco se murió el amor.

Cuando llegó la unidad de fiscalías a eso de las 4:35 de la madrugada, su cuerpo se hallaba sin vida, tenía heridas de arma blanca por toda su humanidad y se encontraba desnudo y bañado en sangre.

El cuerpo yacía en las afueras del Motel Barbacoas, ubicado en una de las zonas de tolerancia de la ciudad, justo dos cuadras abajo de la Catedral Metropolitana. Desde la acera en donde se le halló hasta la habitación número cinco en la primera planta del motel, se extendían manchas de sangre que habían sido dejadas cuando los tres encargados del hotel sacaron el cuerpo para limpiar la sangre y en la espera de conducir el inquilino a un hospital, pero fue en vano pues ninguno de los taxis que por allí pasó accedió a llevar al moribundo hombre.

Una hora y media antes, el joven que se hallaba allí inmóvil, había entrado al motel con un acompañante, pidieron arrendada una habitación y les fue asignada la número cinco. Al parecer el idilio de amor no les duro mucho, a eso de las cuatro de la mañana se escucharon golpes y gritos al interior de la habitación, entonces Luis Cermeño uno de los tres trabajadores del hotel, corrió a ver qué ocurría. Cuando trataba de abrir la puerta, ésta se abrió de golpe y salieron de allí desnudos los dos jóvenes, el primero gritaba y le pedía al segundo que no lo matara, pero el le respondía que no lo podía dejar vivo porque eran vecinos. El trabajador llamó a uno de sus compañeros para tratar de detener al encolerizado joven que con alevosía atacaba a su amante empuñando un arma blanca.

Cuando se acercaron a pedirle al atacante que no siguiera hiriendo a la victima, éste les saco un carné con el que se distinguió como policía, así como un arma de fuego y amenazó con prender fuego contra ellos, entonces subieron a pedirle ayuda a José Palencia y cuando regresaron ya no estaba sino la víctima.

El atacante, después de herir veintiséis veces a su amante, huyó llevándose todas sus pertenencias excepto sus zapatos.

Después de hacer el levantamiento del cadáver y de no encontrar ninguna información acerca del joven, se le declaró NN y fue llevado al anfiteatro municipal.

Fabio León Sánchez vivía en el barrio Villa Hermosa, en la casa de sus padres y hermanos, tenía 22 años y hacía de todo; en el barrio le conocían como “macgiver”, pues realizaba cualquier tipo de reparación en el hogar, trabajaba mecánica, en fin, el tipo de hombre útil que se necesita en una casa.

Sin embargo, había algo que Fabio León nunca compartió con su familia, su orientación sexual. Estaba saliendo con un joven que hacía un par de años se había pasado a vivir al frente de su casa, se llamaba Camilo Antonio Maya y acababa de ingresar al servicio militar.

Por esos días la gente del barrio los había visto andar juntos por las calles hasta altas horas de la noche, pero la familia de Fabio no estaba enterada de nada.

Un sábado del mes de agosto de 1996, después de trabajar todo el día, Fabio llegó a su casa a eso de las nueve, y luego de tomar un baño y comer su cena, recibió una llamada de Camilo quien lo invitaba a un baile en el barrio Sucre y acordaron encontrase a las diez de la noche en la iglesia San José, en el centro de la ciudad.

Fabio nunca amanecía por fuera de su casa y si lo hacía tenía la costumbre de avisarle a su familia, pero aquella noche Fabio no volvió y tampoco al día siguiente. Su familia estaba bastante preocupada al ver que no había rastro de él en ninguno de los lugares que frecuentaba, así que en la madrugada del lunes su hermano decidió ir al anfiteatro municipal, en donde le halló sin vida.

La gente de la fiscalía le contó que había sido encontrado desnudo en las afueras del motel Barbacoas, según palabras textuales de los agentes “lugar concurrido por prostitutas, homosexuales y gente de mala conducta”.

En aquel inoportuno lugar y en ese ingrato momento, la familia de Fabio se daría cuenta de su orientación sexual.

Los tres trabajadores del hotel, quienes en primera instancia serían vinculados al proceso por encubrimiento y luego absueltos en segunda instancia por la muerta de la víctima, describieron claramente al atacante. Gracias a su relato, un día uno de los familiares de Fabio creyó reconocer en una calle del centro de la ciudad al joven que correspondía a aquella figura descrita, entonces se percataron de que el único amigo policía que tenía Fabio era un vecino, “un joven alto, como de un metro setenta mas ó menos, delgado, de piel blanca, y de cabello negro, tenía también corte militar, acné, no tenía ni barba ni bigote, y lucía como de 18 ó 20 años y cuerpo bastante atlético”. El familiar apuntó el apellido que el auxiliar de policía tenía en su uniforme, “Maya” y lo llevó a la fiscalía.

Con esa información la policía supo que el único policía bachiller con ese apellido era Juan Camilo Maya Bernal y que desempeñaba su labor en la “Estación Metro” de la policía.

La fiscalía procedió a vincularle al caso, los días siguientes fueron de búsqueda de pruebas que pudieran llevar a una solución al caso, pero el acusado siempre se declaró inocente y nunca aceptó los cargos que se le atribuían.

Sin embargo las versiones de los testigos y de varios amigos del barrio que los habían visto juntos llevaron a la conclusión de que Juan Camilo era el compañero sentimental de Fabio.

Hoy Juan Camilo esta purgando una pena de 25 años en la cárcel de bella vista, y los restos de Fabio León ya fueron sacados de su tumba, pero aún queda un interrogante que se quedo sin solucionar. ¿Que llevo a Juan camilo a asesinar con tanta alevosía a su amante?

Eso solo lo sabían ellos dos, el secreto se fue con Fabio a la tumba, y Juan camilo lo tiene con el tras las rejas de una fría celda.

2 comments:

Anonymous said...

ME PARECE DE MUY MAL GUSTO QUE COSAS COMO ESTAS LAS ESCRIBAN CON NOMBRES PROPIOS DONDE LA GENTE QUE VIVIO ESTO SUFRA NUEVAMENTE AL LEER ESTAS LINES.
ME VEO EN LA PENOSA NECESIDAD DE DENUNCIAR ESTO ANTE LAS AUTORIDADES RESPECTIVAS PARA QUE SEA BORRADO EN SU TOTALIDAD ,YA QUE JUEGAN CON LA INTEGRIDAD DE LAS PERSONAS IMVOLUGRADAS Y MAS AUN TRATANDOSE DE UN DIFUNTO Y DE UNA PERSONA QUE SOLAMENTE COMETIO UN ERROR EN SU VIDA!!!!!!!!!!

Anonymous said...

ME PARECE DE MUY MAL GUSTO QUE COSAS COMO ESTAS LAS ESCRIBAN CON NOMBRES PROPIOS DONDE LA GENTE QUE VIVIO ESTO SUFRA NUEVAMENTE AL LEER ESTAS LINES.
ME VEO EN LA PENOSA NECESIDAD DE DENUNCIAR ESTO ANTE LAS AUTORIDADES RESPECTIVAS PARA QUE SEA BORRADO EN SU TOTALIDAD ,YA QUE JUEGAN CON LA INTEGRIDAD DE LAS PERSONAS IMVOLUGRADAS Y MAS AUN TRATANDOSE DE UN DIFUNTO Y DE UNA PERSONA QUE SOLAMENTE COMETIO UN ERROR EN SU VIDA!!!!!!!!!!