ASI ATERRICÉ YO EN MEDELLÍN.... Y VUELVO PARA UN SANCOCHO.
La comuna trece es una herida abierta: Tsarbopoulous.
Después de cuatro años de trabajo velando por los derechos humanos, como coordinador de la Sub-oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos en Medellín, Giorgos Tsarbopoulous habla en exclusiva para De la Urbe acerca de su experiencia como defensor de los derechos humanos en una ciudad que no se precia de ser el lugar del mundo donde menos se atenta contra los derechos fundamentales.
Después de haber trasegado por realidades tan dramáticas como las de los países del continente africano –entre ellos Rwanda, Angola y Timor Oriental-, este carismático personaje, que prefería pasar sus domingos en las encumbradas barriadas de Medellín escuchando las voces de sus habitantes, a quedarse en casa descansando y viendo la tele, llega a esta ciudad para hacer una veeduría exhaustiva de los DH.
¿En que fecha llegas y con que te recibe Medellín?
Yo llegue a Colombia el 15 de mayo del 2002, y una semana después estaba en Medellín. Lo que coincidió con mi llegada fue la operación mariscal en la comuna 13, con los civiles muertos por un operativo muy mal programado y con mucho abuso de autoridad por parte de la fuerza pública. Además dos semanas antes había ocurrido la tragedia de Bojayá: dos elementos que me mostraban, desde que llegué, la realidad más violenta de un país en guerra. Así aterricé yo en Medellín.
¿Qué tan distante es nuestra realidad de la de esos países de los que venís?
En América latina y en Colombia hay lo que no existía en África, un tejido social de organizaciones y de defensores por los DH, que arriesgan su propia vida por ello, están ahí desde hace mucho, han avanzado en este esfuerzo. Así que nosotros, (ONU) llegamos, jugando un papel como debe ser, de apoyo, de asesoría. El tema de derechos humanos no es algo nuevo en Colombia. En África hablábamos de derechos humanos y, nos miraban, pero en realidad no entendían nada porque estaba fuera de sus costumbres, de su organización como sociedad, porque todavía tienen el fantasma de la colonización.
¿Cuál es el gran logro de tu trabajo en esta ciudad?
Lograr el acercamiento y entendimiento entre las ONG´s y los que trabajan por los D.H dentro de las instituciones del Estado. (Defensoría, procuraduría, fiscalía y personería). Les hemos hecho entender que todos estamos por una causa común, que deben conocerse, que no se consideren como adversarios.
Vos viviste y además estuviste al tanto de una de las páginas más oscuras en la historia de esta ciudad. ¿Qué podés decir del conflicto que se vivió en la Comuna 13?
Hay varias sensaciones, unas frente a las cuales uno se queda con manos cruzadas, sin poder hacer nada, por ejemplo cuando había la guerra entre milicianos y paramilitares, y que moría gente por balas perdidas. Ahí uno lamentaba y no tenía ningún poder de intervención. No pudimos hacer nada por eso, porque no somos mediadores del conflicto, el mandato no nos permite acercarnos a la guerrilla y a los paramilitares. No tenemos diálogo con grupos armados ilegales, tenemos contacto con las instituciones del Estado y con la sociedad civil, organizada o no, ósea ONG´s o personas. Después viene la operación Orión, muy bien, (en su cara se ve algo de sarcasmo), recuperan la comuna 13, se establece la institucionalidad. Pero pasa lo mismo que con la llegada y el posicionamiento de grupos paramilitares, que empiezan homicidios selectivos de gente que consideraban que había colaborado con la guerrilla, o de gente común que para mí no tenían nada que ver, a veces con la complicidad o con la tolerancia, de algunos agentes del Estado. Esa situación la tenemos documentada. También se descubren en agosto de 2003 las fosas, en la finca de San Cristóbal, limítrofe a la parte alta de la comuna 13 de san Javier La Loma, justamente en un sitio que conocíamos por testimonios de sobrevivientes.
Para mí esa es una herida grande, abierta, a la que la ciudad no se puede acomodar, porque bajó la violencia, porque hay menos homicidios… Había 50 casos, nosotros tenemos 37 nombres documentados, y yo se que otros organismos del Estado, e instituciones, tienen como 50 casos de desaparecidos, desde la operación Orión hasta agosto del 2003. Hay que retomar este asunto, porque no se puede permitir, que en una ciudad como Medellín, haya 50 desaparecidos en menos de un año, solo en una comuna (sube el tono), ¡que el estado la recuperó y restableció su tranquilidad! Esto no se puede ni olvidar, ni nada; frente a la verdad histórica y frente a las victimas. Y aquí hay que hacer todos los esfuerzos para hallar las fosas, para saber donde están los desaparecidos y para que colaboren todos los que tienen que colaborar, como los desmovilizados por ejemplo, del bloque Nutibara y de Héroes de Granada, que fueron los actores en esa época de estos crímenes, entonces que digan la verdad, ¿dónde están los desaparecidos?
¿Que tendrías para decir acerca de las desmovilizaciones de los paramilitares?
Yo no voy a juzgar el proceso, pero hay una realidades con las que todo el mundo está de acuerdo, primero que, en esas desmovilizaciones no se desmovilizaron todos los que debían y se desmovilizaron muchos de los que no eran. Esto se sabe, ocurrió tanto con el Nutibara como con Héroes de Granada. Lo otro que opino, (y lo digo en vos propia), es que lo que los grandes cabecillas buscan es la impunidad, porque ellos quieren simplemente reintegrarse a la vida civil. ¿Pero qué hay de la verdad histórica y la reparación a las victimas?
¿Qué opinión te merecen los llamados “falsos positivos”?
De eso puedo hablar porque no es ninguna revelación, ya ha salido en la prensa. Hay una situación muy grave con las denuncias de ejecuciones extrajudiciales, es decir, homicidios, por parte de efectivos del ejército a ciudadanos que los cogieron, los mataron y luego los pusieron como guerrilleros muertos en combate. Ha sido una situación reiterada por nuestra oficina y también por organismos del Estado como la Procuraduría, la Contraloría, la Defensoría y la Fiscalía, así que no inventamos nada. Y este es un asunto sumamente delicado y sensible. Lo que yo me voy a contentar en resaltar, es que en los últimos meses hubo un reconocimiento de este problema desde las altas esferas del Ejecutivo y del mismo Ejército, lo cual es muy positivo y yo se que hay muchas investigaciones en este momento que están en curso, hay muchos militares detenidos, y se esperan condenas, esto es una evolución positiva frente a un asunto que ocurría, pero del que nadie hablaba, y eso se debe a la labor que ha desarrollado el Comité Institucional de Derechos Humanos y DIH de Antioquia, bajo la responsabilidad de la Gobernación.
Hay información que proviene incluso de instituciones del Estado de que los falsos positivos pueden ser la causa, por presentar precisamente resultados positivos. No digo que sea una política ni del Gobierno, ni del Estado ni de la Comandancia del Ejército. Pero ocurre, y algunos aprovechan la presión o la necesidad de mostrar resultados, que espero que solamente sean mandos medios y más abajo. Pero esto muestra que faltan controles, que hay que tomar medidas correctivas en la planeación de las operaciones y sobretodo que las investigaciones se hagan en toda independencia e imparcialidad, por eso siempre hemos recalcado la necesidad de que estas investigaciones se lleven a cabo por la justicia ordinaria y no por la penal militar, porque así lo dice la Constitución, el Derecho Internacional y la Corte Constitucional muy claramente. En este campo también hemos observado en los últimos meses medidas muy positivas, muchos casos que estaban en manos de la justicia penal militar han sido reasignados a la justicia ordinaria.
¿Cómo está Medellín hoy en materia de Derechos Humanos?
Si lo comparamos con la situación del 2002 hay una mejora clara, la gente no muere en medio de las calles por balaceras, no hay enfrentamiento armado abierto entre guerrillas y paramilitares, el Estado ha hecho presencia en lugares que antes eran vedados, y muere menos gente, lo cual es no solamente positivo pues no se trata de un balance como si estuviéramos contando frutas, son vidas humanas, y eso es más que importante. La presencia en los barrios populares de muchachos que a cada momento escogen un bando, su presencia en cualquier calidad, sean desmovilizados, sean bandas, o sean los líderes que están en una junta de acción, si son los mismos que ayer extorsionaban, que en cualquier momento pueden volver a extorsionar, que mandaban con las armas y hoy mandan con la intimidación, esto sí sigue generando un clima de desconfianza y de inquietud, esto no está resuelto en las comunas, hay que seguir trabajando y como dije no sólo con medidas de orden público sino también con inversión social, con trabajo educativo, pues la violencia, claro, no es solamente generada por el conflicto, está generada por el narcotráfico, ustedes lo saben mejor que yo, el narcotráfico sigue.
¿Qué crees que subyace en la violencia de Medellín?
Me parece que en toda Colombia es la facilidad con la cual alguien quita la vida a su vecino por sentirse agredido, o por calentarse en medio de una pelea, esto me parece muy grave. La violencia intrafamiliar, la agresión del hombre a la mujer, todas esas cosas increíbles que leemos y escuchamos, de violaciones sexuales contra menores de edad por sus padrastros, tíos, primos, pero a pesar de todo esto yo quiero decir que la gente de Medellín y Colombia para mí es una gente muy cálida, muy acogedora, si ponemos al lado un poco estas expresiones violentas que se les ocurren cuando se calientan, se trata de una gente noble, cortés, linda, esto es lo que uno percibe, las dos caras de la moneda, una gente tan agradable, tan querida, tan simple, y al mismo tiempo una parte de esta gente y de esta comunidad se puede convertir en un maniaco que mata a su familia.
¿Medellín arriba o Medellín abajo?
A mí me gusta divisar Medellín desde arriba y ver el contraste, a mí los recorridos por las comunas me han ofrecido muchas cosas y mucha belleza en medio de sus pobrezas, de sus restricciones, pero allá hay mucha pasión por la vida, los fines de semana, después de una jornada laboral la gente celebra, disfruta, es alegre con toda la posibilidad de que en la noche pasen las cosas que yo acabo de contar, este el contraste de Medellín, pero me parece que Medellín sin los barrios periféricos, sería otra ciudad, mucho menos interesante. Ahora salgo para mi país a trabajar como director de la ACNUR, pero vengo en Navidad, para un sancocho, tengo varias propuestas, una en el Popular, otra en el Pacífico, que es un asentamiento de desplazados que está encima del Trece de noviembre, otra en Altos de Oriente…

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